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Las mujeres debemos dejar atrás los miedos y enfrentarlos


Desde que era pequeña, Daniela Ospina no podía quedarse quieta: “Siempre he sido de carácter muy marcado”, explica. Vendía cosas en el colegio, ayudaba a su mamá y trabajó en tiendas en su natal Antioquia. Esta experiencia le forjó el carácter para desempeñarse más fácil en muchas áreas de su vida.


Durante muchos años tuvo que vivir en distintos países y, aún así, decidió estudiar Administración de Empresas. “Hice mi carrera online porque sabía que en su momento era difícil estar cuatro o cinco años en un solo país”, explica, y agrega que “este logro puedo dárselo a una sola persona, sin dejar atrás a todos quienes que hicieron parte del proceso: a mi papá”. A los 18 años, cuando Daniela decidió independizarse e irse de la casa de sus padres, fue don Hernán Ospina quien le dijo: ‘Negra, no dejes de estudiar’, y ella se lo prometió. “Quería darle eso a mi papá. Entregarle el cartón”, asegura Daniela. Su papá fue el motor para que ella siguiera estudiando a distancia y que le metiera más energía cuando quedó embarazada, aunque en algunos momentos quiso tirar la toalla. “Aunque fue difícil, no tuve problemas en mis notas, nunca perdí una materia. Mis papás eran enfáticos y solo nos pedían el estudio. Terminé la carrera y ya logré lo que debía ser. Estoy convencida de que hay que estudiar, prepararse, tener conocimientos”.


Camino al emprendimiento

Al hablar de sus influencias, Daniela no titubea: “La mujer que más he admirado es mi mamá. En mi época me apasionaba Shakira, pero digamos que de mi mamá he aprendido a enfocarme mucho en mí, en estudiar, en aprovechar cada esfera de mi vida”. Durante sus inicios como jugadora voleibol, cuando tenía 12 o 13 años, “pensé que nadie creía en mí. Estuve en un equipo en el cual todas eran muy buenas y de pronto me ponía triste no lograrlo. De un momento a otro me concentré en lo mío y fui la única del grupo, de esa generación, que llegó a la Selección Antioquia. Fue lindo, porque son esas cosas las que empiezan a formarte. “Creo que nunca las vi con envidia, sino con admiración. Yo solamente las miraba y me decía: ‘yo quiero ser así’. Entonces, me concentré en mejorar, aprovechar lo que estaba pasando y ganar una medalla. Tus rivales se convierten en tus mejores ejemplos para mejorar”, asegura Daniela. Cuando se graduó como Administradora de Empresas ya no jugaba tanto volibol, pero le seguía gustando comprar ropa deportiva. De ahí nació el sueño de crear una línea de este tipo de ropa, que hoy se llama Danfive. Daniela se ha preocupado por rodearse de los mejores para sacar adelante su empresa de confección. Además de liderar, ella es la que investiga las tendencias internacionales, viaja para conocer otras compañías similares y, de vez en cuando, pinta la ropa que se imagina para delegar luego su ejecución en la diseñadora. “Colombia tiene una oportunidad enorme en lo que es ropa deportiva y vestidos de baño y además la gente se emociona con el tema. Por eso creo que tenemos mucha credibilidad”, comenta Daniela. Sacar adelante su emprendimiento ha hecho que la modelo y deportista paisa, quien se describe a sí misma como “muy emocional”, aprenda mucho sobre otros departamentos de la empresa donde se necesita poner los pies sobre la tierra y actuar más desde la razón que desde la emoción, como el área financiera.

“Danfive es algo muy lindo porque lo hago desde el corazón, desde mi gusto, y estoy apoyando a las otras mujeres a que se sientan bellas y cómodas, aunque ya somos bellas porque somos mujeres. He aprendido demasiado, he conocido los gustos de los diferentes tipos de mujeres. A veces somos cerrados a lo que ocurre con nosotros mismos, pero todas las mujeres tenemos una estructura totalmente diferente. Por ejemplo, saqué tallas XL, porque las tallas únicas no se adaptan igual de bien a todos los cuerpos”, cuenta.


Parte de su visión es llevar a Danfive a otros países, ya que en Colombia se han expandido con su alcance online. “Hemos hablado con Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y México”; sin embargo, lograr estos objetivos se ha convertido en un proceso de aprendizaje en el cual el cómo, el para qué y el dónde necesitan respuestas concretas para lograr un crecimiento sostenible. La otra meta se enfoca en abrir tiendas físicas, “que es un tema más complicado. Por ahora tenemos en la cabeza a Bogotá, pero también hay cuatro o cinco ciudades a las que queremos llegar”, dice Daniela emocionada con su nuevo proyecto.


La empresaria asegura que es agradecida con sus clientes, porque es gracias a ellos que ha llegado tan lejos: ellos son quienes la inspiran y la motivan a seguir con este proyecto y este sueño que es Danfive. De hecho, Daniela constantemente se encuentra pendiente de sus necesidades, de qué les gusta y de que se sientan importantes.

Precisamente, fue su cliente número uno la que le dio la idea para abrir una de sus líneas de negocio. Al ver lo que Danfive traía para adultos, Salomé, su hija, le preguntó: “¿Por qué para mí no?”. Así nació la colección para niños.


Texto de "EL TIEMPO"

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